Noche de horror en Bogotá

Desde hace 42 años la capital de la república no vivía un Toque de Queda. Para miles de capitalinos la noche del viernes 22 de noviembre de 2019, será la más larga que hayan vivido.

De la marcha “pacífica” del pasado jueves 21 de noviembre que se vio salpicada de actos vandálicos y daños contra la estructura de Transmilenio, los barbaros pasaron, 24 horas después, a arremeter, ya no contra la policía del Esmad, sino a violar la propiedad privada de ciudadanos que residen principalmente en conjuntos cerrados, en ataque tipo asonada para hurtar, violar y destruir.

Redacción: Elvigilante.com

Foto tomada de internet

Helicópteros sobrevolando la ciudad, policías ahuyentando manifestantes, vecinos sacando a físico garrote a asaltantes que irrumpieron en sus conjuntos cerrados, gente atemorizada, niños asustados, nervios de punta y gran incertidumbre en una noche de tinieblas, fue la vigilia que tuvieron que vivir los bogotanos como consecuencia del gran malestar, que al unísono, manifestaron los ciudadanos ante la indolencia de un Gobierno tardo para oír y lento para reaccionar al clamor cívico.

Lo registrado en Bogotá y en Colombia en general, diagnóstica que en el país el liderazgo en cabeza del Presidente de la República, Iván Duque Márquez, está marchando muy mal.

Al momento de escribir esta nota, al filo de la medianoche del agitado viernes se desconoce el saldo que la madrugada del sábado, arroja en, quiera Dios que no; muertos, heridos, detenidos, daños materiales, conjuntos residenciales asaltados, todo producto del caos y la anarquía.

Vaya uno a saber quién está detrás de todo este desbarajuste social, es cierto que el Gobierno de Duque es paquidérmico, que no despega ni se despega de sus compinches políticos, a todas luces, malos consejeros.

¿Pero, es verdad que la mayoría de vándalos eran de Venezuela? ¿Y si es así, la pregunta es actúan por voluntad propia, o alguien de acá adentro los patrocina, o están aleccionados por líderes llegados del vecino país para estos efectos?

Es muy extraño lo que se está viviendo en Bogotá y en el país, raro y peligroso para una sociedad que vive en la nube de una falsa democracia, con una falsa economía, con falsos dirigentes políticos, gremiales, sindicales, etc.

Lo único cierto es que lo vivido en las últimas 48 horas en Colombia y particularmente en Bogotá es una muestra muy clara de la desazón generalizada expresada por la sociedad civil frente al liderazgo que maneja los hilos de la nación.

Aquello que muchos ciudadanos en Colombia veían como imposible, marchas al mejor estilo de Venezuela, Chile, Perú, Ecuador y Bolivia, se acaban de registrar dando una voz de alarma preocupante para el Presidente Duque y para la sociedad en general.

Dios nos guarde.

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