Santrich elevado al pináculo de la fama

Foto: El País

El ex guerrillero entró a la plenaria de la Cámara de Representantes como un alumno malo, llegando tarde y sentándose atrás sin hacer ruido.

Ya en el recinto, en secreto se sabía, que una vez el enjuiciado fariano, hiciera presencia se suspendía el debate, en contra del ministro de Comercio, José Manuel Restrepo, por faltón,  al querer tumbar los aranceles a la importación de textiles, aprobados por el presidente Duque vía Plan Nacional de Desarrollo.

Gritos “furibistas” de asesino, hampón, narcotraficante e indeseable se oyeron incluso en boca de alguno de los voceros de los partidos políticos quienes, en su gran mayoría, desaprueban la presencia de Santrich como compañero de pupitre.

El grupo de las Farc, quienes tienen sus escaños a la salida del recinto, como a propósito, en un símbolo de repudio por parte de los “padres de la patria”, observaban el espectáculo en un silencio sepulcral, digno de estatuas de sal.

Pero, para unos individuos, en su reciente pasado miembros activos de las Farc: asesinos, secuestradores, violadores, narcotraficantes,  a quienes les importó nada esperar 60 años en la selva, estar libres en la ciudad, con asiento en el parlamento, que les digan toda suerte de epítetos, eso les resbala y más a Santrich que tiene el infortunio o fortuna de no poder ver (por su discapacidad visual)  las miradas de desprecio con que se le mira.

Mala estrategia, lo de la gran mayoría de los Representantes a la Cámara, el de elevar a la categoría de Gaitán o Galán a un bandido remilgado. Prueba de ello la salida tipo estrella que hizo Santrich del recinto de la Cámara donde lo esperaban las cámaras de televisión cual estrella de Hollywood.

Santrich está henchido de regocijo porque su fama, le deben contar sus camaradas, no la logró hasta ahora ni el propio Timochenko.

Santrich, que será un Representante hasta que la Corte Suprema lo defina, debe gozar del más impávido silencio, debe ser ignorado, a su justa dimensión. A Santrich no hay que volverlo un héroe, ese hombre solo deben ser digno de misericordia, porque ha sido un pobrecito ser humano.

Se equivocan quienes le hacen semejante bombo a un ser que a su paso ha dejado sangre y desolación. El camino que tiene el Farc, es demostrar si en la civil es un hombre valioso, de ello tal vez… quizás, quizás,  quizás.

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