Se acabaron los sueños de mi vida

Lucero Lindo, la Harlista más antigua de Colombia, quién falleció en las últimas horas en Bucaramanga,  al caer de la moto conducida por su hijo Andrés, era la madre de Francisco Javier Zuluaga Lindo, alias Gordolindo. Deja Lucero una impactante historia por contar.

Lindo Ocampo, fue una mujer muy reconocida en las ferias equinas más importantes del país, quién  conservó en video y revistas la memoria de los caballistas más poderosos y enigmáticos de Colombia.

Lucero Lindo, se fue, en medio de la tragedia que significó caer de la moto Harley Davinson, color azul, modelo 2018, conducida por su gran amor y compañero, su hijo menor Andrés Parra. La otra parte de su corazón, le pertenecía a su hijo mayor, Francisco Javier Zuluaga Lindo, hoy recluido en la cárcel La Picota de Bogotá, luego de pagar una larga pena en Estados Unidos por el delito de narcotráfico.

Doña Lucero era una mujer robusta de cara bonita, cantante aficionada, que en sus últimos años de vida se había refugiado en su casa-finca, en el sector de Las Parcelas en el municipio de Cota en las goteras de Bogotá, lugar en donde tenía bajo su cuidado las yeguas más costosas del país, propiedad de Francisco Javier Zuluaga Lindo, Gordolindo.

Andrés, su cómplice en la costosa práctica del Harlismo, en la que llevaba 42 años de afición, no consideró que un día su progenitora dejase de existir en forma trágica, como le sucedió cuando la muerte la sorprendió  en un viaje en moto, que de Medellín los conducía a Bucaramanga, rumbo a San Gil en dónde este fin de semana, participarían en un encuentro nacional de harlistas.

Los Sueños de mi Vida

Lucero Lindo era amante de las rancheras y en su voz, con canciones inéditas dejo grabado un Cd cuyo título es: “Los Sueños de mi Vida” grabado en: Midiland Recording Studios, en Miami, Florida, que en su dedicatoria dice: …Lucero Lindo caballista de tradición… ha sido la embajadora de Colombia ante el mundo equino, ha llevado el nombre de Colombia a los mejores escenarios del mundo… como caballista, Lucero Lindo ha forjado una reputación de conocedora y mujer de oído que ha sabido manejar el paso de su vida desde su criadero “Rancho Lindo“.

Y si que supo, Lucero Lindo, manejar los pasos de su vida, porque era invitada de lujo en las mejores exposiciones equinas del país, las cuales filmaba y les hacía revistas. Su camarógrafo era su joven hijo Francisco Javier, quién en ese mundo, conocería los contactos que posteriormente le facilitaron convertirse en narcotraficante, un hombre que a los 27 años de edad, en 1997,  logró acumular una fortuna de cien mil millones de pesos y fue el primer colombiano que se atrevió a llevar barcos de gran magnitud fletados de droga a los puertos más importantes de Europa.

En una ocasión, cuando su hijo Francisco Javier estaba preso en la cárcel de Itaguí, antes de ser extraditado por el presidente Álvaro Uribe Vélez a Estados Unidos, en mayo de 2008,  Lucero Lindo le confesó a un periodista en el almacén Éxito de la calle 53 con avenida Caracas de Bogotá, que cualquier día, en el restaurante Margarita del Ocho en Jamundí Valle, Diego León Montoya, alias Don Diego, extraditado narcotraficante del Norte del Valle, le habría regalado, con escrituras en mano, el complejo La Margarita del Ocho, antigua propiedad del clan de los Ochoa Vásquez.

En aquella larga conversación con el periodista, en donde hizo presencia su hijo Andrés Parra, y un abogado monteriano que posteriormente fue asesinado en la ciudad de Medellín, Lucero Lindo aseguró, que ella tenía en su poder, una fotografía en dónde ella sentada tenía sobre sus rodillas a un hombre dándole de tomar un aguardiente en la boca, ese señor resultó ser, Alberto Uribe Sierra, padre del ex presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez. El periodista se quedó con la curiosidad de ver tan particular fotografía.

Contaría, Lucero Lindo, que en las  diferentes ferias a la que ella acudía en compañía de sus hijo Francisco Javier Zuluaga Lindo, alias Gordolindo, tuvo la oportunidad de conocer a caballistas de buena procedencia, pero también a los hombres que posteriormente, se conocerían como grandes narcotraficantes del los carteles de Cali, Medellín, Norte del Valle y del cartel de Bogotá y Cundinamarca.

Lucero Lindo, ya en 1975, aparece montando a la mundialmente famosa yegua Bochica, en el 76 en Roldanillo, Valle, montando al ejemplar Rey Pelé, campeón de trote y galope.  Se le ve en el año 87 en exhibiciones en Popayán, en el 90 en Cartagena. Lucero Lindo aparece en otra fotografía montando al campeón del mundo Contrapunto, propiedad del Patriarca de las Esmeraldas, Víctor Manuel Quintero Morales, ejemplar disecado y hoy exhibido en las instalaciones de Fedequina al norte de Bogotá, y se le observa montando al no menos famoso;  Tupac Amarú,  en Santander de Quilichao en 1978.

Lucero Lindo, se fue de este mundo, llevando en su memoria grandes historias, de hombres de gran fortuna económica, que amasaron sus riquezas producto del narcotráfico y a quienes conoció en su intimidad de la mano de su afición y trabajo en el mundo de los caballos.

De Lucero Lindo, jamás se conoció un lio judicial, salvo el de ser la madre de Francisco Javier Zuluaga Lindo, Gordolindo.

Lucero dentro de “Los Sueños de su vida” supo guardar como una tumba, lo que vio, hoyó y supo. Lo que conoció como testigo excepcional en esos grandes momentos de regocijo y relajación que brinda el mundo de las ferias equinas.

Los integrantes de los diferentes carteles de la droga que terminaron odiándose a muerte, aniquilándose entre sí, nunca tocaron a esta mujer que con prudencia, espíritu de empresaria supo llevarles alegría, distracción, momentos lúdicos, y esparcimiento para  capos y sus familias a través del costoso y exclusivo universo equino.

El comportamiento silencioso de Lucero Lindo sirvió para que su hijo Francisco Javier, no fuese tocado ni hostigado por otros narcotraficantes, porque sabían que era hijo de Lucero, la mujer que se había ganado el cariño y respeto de unos y otros.

Lucero Lindo murió producto de la caída de un caballo, un caballo de acero de furioso cilindraje. La mujer que se movió como pez en el agua, en los años azarosos de la guerra de los carteles en Colombia. Ella no cayó víctima de esa violencia, se fue de este mundo, víctima de una caída absurda, en la moto piloteada por su hijo  Andrés, el consuelo que le había quedado, cuando su otro gran tesoro, Francisco Javier, cayó preso como desmovilizado de las AUC, hijo que jamás pudo volver a ver en libertad porque la muerte a sus 68 años de edad, la privó de observar a su primogénito en alguno de sus ranchos, en su seno, en el calor de su hogar.

Le sobrevive a Lucero Lindo, entre otros familiares, su nieta Lucerito Zuluaga Rubiano, hija de Gordolindo, con la ex reina y diseñadora Johanna Rubiano. Lucerito es una agraciada jovencita diestra en montar caballos de paso fino que ya deleita con su arte a los grandes jueces del mundo equipo.

Se fue Lucero Lindo dejando pendiente varios “Sueños de su vida”.

Un comentario sobre “Se acabaron los sueños de mi vida

  • el 8 junio, 2019 a las 9:48 am
    Permalink

    Triste ausencia…muy simpática, trabajadora y querida por todos…
    Un abrazo para los hijos, familiares y mas cercanos amigos, especial
    saludo con su recuerdo….QDEP

    Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *