Las claves de la Ley de Regiones

Foto: del Espectador. Director Ejecutivo de la Federación Nacional de Departamentos, Carlos Camargo Assís.

Por: Federación Nacional de Departamentos -FND-

La Constitución de 1991 les permite a los departamentos constituirse en Regiones Administrativas y de Planificación -RAP- para promover el desarrollo económico y social de cada uno de los territorios.

Redacción: ELVIGILANTE.CO

Esta Ley no afecta los recursos de los municipios ni departamentos, no afecta el poder de decisión de alcaldes y gobernadores, ni el Sistema General de Participación de municipios, departamentos y distritos.

La Ley de Regiones, un anhelo de quienes creen en la descentralización y en la autonomía, está a punto de ir a sanción presidencial. Cuando el primer mandatario estampe su firma al pie de su texto se estará cumpliendo un mandato que el Constituyente impartió en 1991, al sentar las bases de un modelo de Estado que convocó a las entidades territoriales a hacerse partícipes y responsables de su desarrollo.

Su texto Refleja los principales retos de la descentralización y los resume un preámbulo que viene bien reproducir: “El Estado colombiano desarrollará sus funciones utilizando las figuras de las regiones para planificar, organizar y ejecutar sus actividades en el proceso de construcción colectiva del país, promoviendo la igualdad y el cierre de brechas entre los territorios.

Su llegada al escenario legislativo se produce en un momento coyuntural muy importante para la nación porque, el Plan Nacional de Desarrollo, cobija importantes intereses regionales y los traduce en proyectos, no solo de alto impacto, sino con relevancia interdepartamental.

Ya las entidades territoriales han venido abogando el terreno y sembrando para que florezca pronto una de las principales figuras consagradas en la Ley: la Región Administrativa y de Planificación -RAP-.

La RAP es una alianza establecida entre departamentos para conseguir objetivos de desarrollo común: explotar racionalmente sus recursos naturales compartidos,  generar proyectos de desarrollo en áreas específicas y establecer, entre otras muchas opciones, clusteres de negocios a partir de la construcción de infraestructura común. Habilita además a los departamentos para acceder a cualquier fuente de financiación como donaciones, recursos de la cooperación internacional y crédito público y,  para formular y presentar proyectos de inversión en el Sistema General de Regalías.

Para su creación es fundamental el concurso de las Asambleas Departamentales que deben darle vía libre mediante ordenanzas y del propio Congreso de la República, pues para su conformación es indispensable el concepto previo favorable de la Comisión de Ordenamiento Territorial del Senado.

Ya varias regiones allanaron el camino hacia la conformación de las RAP y lo han hecho con muy buenos réditos, por ejemplo, la RAP del Caribe tiene aprobado ya su presupuesto anual y un plan estratégico regional, y los gobernadores de los departamentos de la región, han actuado como un sólido equipo en la formulación de sus propuestas para la configuración del Plan Nacional de Desarrollo.

Caldas, Risaralda y Quindío, socios en la RAP Eje Cafetero, han obtenido notables avances en la construcción de la Plataforma Logística de la región, buscan el reconocimiento por parte de la Unesco del Ecoparque Nevado del Ruiz. También están consolidadas la RAP Pacífico, la RAP Central. A comienzos de abril Antioquia y Córdoba decidieron sumar fortalezas; y recientemente se ha iniciado el proceso para la RAP Orinoquia.

Si la RAP funcionan -y existen bien cifradas esperanzas de que así sea- los departamentos podrán luego dar otro paso decisivo en el camino hacia la autonomía e impulsar la creación de las: Región Entidad Territorial -RET-, un escenario administrativo más avanzado.

las funciones de las RET serán las de administrar los recursos que se les asignen,  formular e implementar políticas, programas, planes y proyectos de carácter regional. cada una de ellas tendrá una junta integrada por los gobernadores y designarán un gerente regional, que será la suprema autoridad administrativa.

Esas figuras, hechas realidad, le imprimirán mayor celebridad a la descentralización dispuesta por la Constitución, pero lo harán de una manera ordenada y racional.

No hay razones para temer que la Ley de Regiones genere compromisos insalvables en el campo del gasto público. El funcionamiento de las RAP se financiará con recursos de los departamentos  que las conforman y los incentivos que defina el Gobierno.

La importancia de la nueva Ley de Regiones cobra especial relieve por su concordancia con el Plan Nacional de Desarrollo diseñado por el presidente Iván Duque para darles preponderancia a los temas regionales interregionales.

Estamos a la espera de la votación en el Senado de la República de la conciliación – que ya fue aprobada en la Cámara de Representantes- y a su vez, la sanción presidencial.

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