Mauricio Tapias

El cantico de María

“Entonces dijo María: Engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.  Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.  Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre,  y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.

 Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.  Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes.  A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.  Socorrió a Israel su siervo, acordándose de la misericordia  de la cual habló a nuestros padres, para con Abraham y su descendencia para siempre” Lucas 1:46-55

Este bello himno de alabanza atribuido a María se le conoce históricamente como el  “Magnificat” y se le llama así porque en la biblia latina “La Vulgata” comienza el primer verso del himno con las palabras: “Magnificat anima mea Dominum”. En este himno se pueden identificar más de doce pasajes bíblicos, el libro de los Salmos, Job, Génesis, Isaías, Éxodo, 1 Samuel y Malaquías. María conocía la Biblia. Sin lugar a dudas, María la había memorizado y grabado en su corazón. Es importante resaltar el carácter revolucionario de este cántico, el cual crea una necesidad de tomar acción en la transformación de nuestra nación en todos sus ámbitos.

Dios es el tema del cántico

Lo que primero observamos en el cántico son expresiones de gozo y alabanza, y sólo Dios es el centro de estas expresiones, María exclama con gran reverencia: “Engrandece mi alma al Señor“. Sólo quienes muestran tanto agradecimiento, dan tanto  honor a Dios. Cuánto mayores sean los favores y los honores que Dios otorga, mayores serán el honor y la alabanza que hemos de tributarle. María no cantaba para sí misma; no se estaba alabando así misma. Si fuera posible que  ella se enterara que su nombre estaba siendo utilizado como objeto de adoración, estaría llorando una a una las almas que por esta causa se han ido perdiendo.

Dios era su Salvador

María manifiesta aquí su necesidad: “mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador”, necesidad que es común en todos los seres humanos. Porque escrito está en palabras del apóstol Pablo: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Ella enseña la necesidad de un salvador. Ella no es corredentora, ni mediadora, ni dispensadora de gracia, Dios es su Salvador.

Le dirán bienaventurada todas las generaciones

María realmente tenía motivos para sentirse dichosa y bienaventurada, y así la reconocemos y la recordamos. Tuvo el incomparable privilegio de ser escogida para ser la madre del Hijo de Dios y lo expresa en este himno y en su vida. Atesorar la palabra de Dios produce una transformación maravillosa en las personas, esto es lo que llama la atención del Creador, quien es el único que conoce el corazón y escogió a esta joven judía para este propósito.

Si esto sucede con las personas, también con las naciones. Para los judíos memorizar y atesorar la Palabra de Dios es algo prioritario, ellos saben que tienen el respaldo de Dios, hay una promesa escrita. Si escuchas atentamente a lo que YAHWEH tu Elohim dice, observando y obedeciendo todos sus mitzvot que yo te estoy dando hoy, YAHWEH tu Elohim te levantará por sobre todas las naciones de la tierra” Deuteronomio 28:1 (Devarin). Su ética se deriva de principios recogidos de las sagradas escrituras.

María es la primera sierva de Cristo, la tradición bíblica llama “siervo de Dios” a quienes Él destina a colaborar en sus planes, como los profetas, que fueron perseguidos por anunciar el mensaje de salvación. La realidad de hoy en día es que esta persecución no ha cesado, muchos siervos de Dios son silenciados.

La misericordia de Dios

Dios tiene grandes reservas de misericordia, “¡El fiel amor del Señor nunca se acaba!, sus  misericordias jamás terminan. Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana” (Lamentaciones 3:22-23), esto se evidencia principalmente cuando envía a su Hijo al mundo para salvar a los hombres y rescatar lo que se había perdido. Necesitamos de su misericordia, que otorga perdón y sanidad a todos los quebrantados, enfermos, agobiados y sin esperanza. Un pueblo que siente la necesidad de un Salvador, será colmado de los mejores bienes, salud y bienestar de manera que obtengan la satisfacción completa, pues Jesús dijo: “El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Juan 10:10); Jesús les hace una invitación a todos los que se sienten fatigados y cargados para darles descanso (Mateo 11:28). En esto consiste lo dicho por María “y su misericordia alcanzará de generación en generación a los que le temen”.

Dios quita de los tronos a los poderosos, y exalta a los humildes

Es una verdad sustentada en las escrituras y por la experiencia, que Dios abate a los orgullosos, a los autosuficientes, y exalta a los humildes, pues dice la escritura: “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (Santiago 4:6). Los arrogantes confían en llevarse por delante a todos, pero Dios los desbarata. Los que se creen ricos, creen no necesitar nada ni depender de nadie pues están llenos de sí mismos, “capaces de dejar a Dios en la puerta” ante una sublime invitación que Dios hace a los hombres: “Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20)

El Mesías Prometido

Israel es mencionado en el cántico de María, el Mesías vino en ayuda de “su siervo”. Esta era la misericordia más grande que Dios hacía a su pueblo. Era una misericordia, no solo destinada, sino también profetizada, pues así lo había dispuesto y hablado Dios a Abraham, cuando le dijo que en su descendencia serían bendecidas  todas las familias de la tierra (Génesis 22:18).

Los cristianos como hijos adoptivos de Dios venimos a ser parte del pueblo Dios, llamados por Jesucristo “La luz del Mundo” (Mateo 5:14), portadores del mensaje de salvación, llenos de gracia como María, citando las escrituras como ella y poniéndolas en el contexto de nuestras vidas de una manera práctica, en medio de las circunstancias o experiencias que estemos viviendo, tal como le sucedía a María. La intención con esta reflexión es que nuestra sociedad sería diferente, nuestra nación sería diferente, disfrutando las bendiciones de las promesas hechas a Abraham.

Mauricio Tapias

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6 comentarios sobre “Mauricio Tapias

  • el 20 abril, 2019 a las 8:01 pm
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    Muy especial para esta semana mayor la mencion del himno “magnificat”, me sensibiliza sobre todo lo que hace Dios por nosotros, me uno al reconocimiento que Maria madre de Jesus hace a la obra de su hijo.

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  • el 23 abril, 2019 a las 5:20 pm
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    Maria Madre de Jesùs , bendecida, por tan histórico y sublime acto de amor, ejemplo a seguir

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  • el 23 abril, 2019 a las 5:28 pm
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    Marìa, Madre de Jesùs nuestro hermano Mayor, bendecida por su obediencia y privilegiada por ser escogida precisamente por ser madre de Jesùs. Ejemplo a seguir. Que lindo mensaje “Tuvo el incomparable privilegio de ser escogida para ser la madre del Hijo de Dios y lo expresa en este himno y en su vida. Atesorar la palabra de Dios produce una transformación maravillosa en las personas, esto es lo que llama la atención del Creador, quien es el único que conoce el corazón y escogió a esta joven judía para este propósito”. Definitivamente lindo mensaje

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  • el 25 abril, 2019 a las 9:52 am
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    Reconocer nuestra necesidad ante DÍOS el Eterno y único Salvador, es comprender el cántico de alabanza hecho por María. Gracias por la reflexión.

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  • el 6 mayo, 2019 a las 7:15 am
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    Excelente enseñanza. Palabra fiel y verdadera, cuando se manifiesta que el único Redentor es El Unigénito Hijo de Dios nuestro amado Jesucristo . Dichosa Maria por haber sido sumisa en los designios de Dios , pero reconociéndose a sí misma como sierva de Cristo, jamás como co redentora. “…El único Camino, la Verdad y la Vida… es Jesús ..” Maria es bienaventurada pero no madre de Dios.

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  • el 9 junio, 2019 a las 10:37 pm
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    En un tema tan controvertido, me gustó haber leído este escrito, porque haciendo énfasis en que nada ni nadie debe ser adorado sino únicamente nuestro DIOS supremo. Escribe perfecto cuando nos describe la forma como María se alegra de un Dios que la salva y siendo María la mujer escogida para ser la madre de Jesús es la primera sierva de cristo.

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