Mauricio Tapias

Hidroituango, un arrogante atentado a la creación

Hace algunos días leía las razones que nos enorgullece como colombianos: Nuestra gente bella que se distingue en el mundo por ser cálida, alegre y hospitalaria. Nuestra música reflejada en la variedad de ritmos e influencias. Los recursos naturales, en sus cordilleras, dos grandes océanos, el Amazonas considerado el pulmón del planeta;  la fauna y la riqueza en su flora, con toques exóticos como nuestras orquídeas. Y el talento que ha brillado alrededor del mundo por nuestros escritores, deportistas, artistas, entre otros.

Aunado a esto, dirían los protagonistas del proyecto de generación de energía de mayor tamaño y capacidad del país, “haremos un hit en la ingeniería mundial con Hidroituango”, será la obra individual de infraestructura más importante en construcción de los últimos tiempos, pero resulto ser la antítesis de lo que se pensaba, una vergüenza para la ingeniería colombiana que se suma a una lista de desaciertos como el desplome del edificio Space en Medellín, el desplome del edificio Blas de Lezo en Cartagena y el colapso del puente de Chirajara que une a Bogotá con Villavicencio.

Lamentablemente se trata de la misma ambición, ansias de poder y corrupción que tienen sometido a nuestro país por años, y hoy invaden un bello jardín plantado por Dios sobre el “Cañón del Cauca” dejando a su paso destrucción y muerte sobre el cauce de un imponente río que baña los predios de Ituango, Briceño, Valdivia, Cáceres, Tarazá, Caucasia y Nechi, entre otros municipios.

El abuso de poder de unos pocos en detrimento de muchos por obtener ganancias, ha transgredido las buenas conductas éticas demostrando irreverencia al Creador que hace la siguiente advertencia a través del apóstol Pablo: “Los que están encargados de alguna tarea deben demostrar que se puede confiar en ellos (1 Corintios 4:2).

La corrupción entraña un pecado grave ante la ley de Dios, que aun cuando se desconozca, no los hace menos culpables, pues es una agresión al prójimo y también al bien común. La avaricia y la corrupción desenfrenadas arruinan la Tierra, tal como contribuyeron a la ruina del Imperio romano. Afortunadamente, el Creador de la humanidad no piensa dejar esos asuntos al azar. Ha decidido “exterminar a los que corrompen la tierra” como lo advierte en la cita bíblica (Apocalipsis 11:18).

“Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella; el mundo y los que en él habitan” declaración  del Rey David inspirada por Dios (Salmo 24:1) que traída al contexto, quiere decir que tanto las comunidades del río Cauca, población que históricamente vive de su propia labor, sea del barequeo, pesca, agricultura o caza, como todo su ecosistema, las 4.500 hectáreas de bosques secos tropicales (que fueron talados), todo le pertenece a Dios y que le ha sido comisionado al hombre para que lo administre y lo cuide. Hoy se estima que los sobre costos por daños ambientales ascienden a 3 billones de pesos y más de 120.000 pobladores afectados, un paraíso profanado y destruido por la ambición de unos pocos.

El diario La República anunció  que la Procuraduría General de la Nación abrirá una investigación formal en el caso Hidroituango y que entre los señalados están algunos de los funcionarios de EPM, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), ex alcaldes y la Gobernación de Antioquia por las afectaciones ambientales de este mega proyecto.

En Hidroituango se sabe también que EPM juega un doble papel: Es uno de los socios y es el contratista principal, y para la construcción de la Represa, favoreció a uno de los competidores por la licitación de su construcción, ¿Cómo? cambiando los términos de la licitación. Se supo de empresas españolas como SACYR y DRAGADOS que dijeron que el proceso de este concurso fue excluyente.

Deuteronomio, otro de los grandes libros del Antiguo Testamento de la Sagrada Bíblia muestra referencias claras sobre las advertencias de Dios acerca de estos favorecimientos que se hacen en la clandestinidad: “Por ninguna razón tuerzas la justicia ni muestres parcialidad. Jamás aceptes un soborno, porque el soborno nubla los ojos del sabio y corrompe las decisiones de los íntegros.” (Deuteronomio 16:19).

Adicionalmente, la arrogancia del ser humano no puede pretender desafiar impunemente a la naturaleza ni a sus leyes físicas. Los continuos deslizamientos de las montañas,  el taponamiento acelerado de dos túneles de desviación y un tercero funcionando que se taponó con ramas y sedimento, el represamiento no controlado del río Cauca, y la decisión de Empresas Públicas de Medellín (EPM), de evacuar el agua por la casa de máquinas que aún no estaba lista para recibir el caudal del río, tiene con graves inconvenientes técnicos a Hidroituango y no hay claridad en cómo frenarse una catástrofe nacional inminente.

¿Hasta qué punto puede resistir la presa?, ¿Aguantará la montaña?, ¿La casa de máquinas soportará un esfuerzo para el que no estuvo diseñada o colapsará?, ¿Acaso se pueden burlar de las leyes de la física? No queda más que esperar a que “la naturaleza que gime con dolores de parto” (Romanos 8:22) desate su ira y reclame su territorio que le fue profanado. Escrito también está:

“Ya viene la hecatombe; tu fin es inminente! Te ha llegado la hora, habitante del país. Ya viene la hora, ya se acerca el día. En las montañas no hay alegría, sino pánico. Ya estoy por descargar sobre ti mi furor; desahogaré mi enojo contra ti. Te juzgaré según tu conducta; te pediré cuentas por todas tus acciones detestables. No voy a tratarte con piedad ni a tenerte compasión, sino que te haré pagar cara tu conducta y tus prácticas repugnantes. Así sabrás que yo, el Señor, también puedo herir ¡Ya llegó el día! ¡Ya está aquí! ¡Tú suerte está echada! Florece la injusticia, germina el orgullo, y la violencia produce frutos de maldad. Nada quedará de ustedes ni de su multitud; nada de su riqueza ni de su opulencia” (Ezequiel 7:6-11).

Hidroituango tiene el corazón podrido, el problema es ético, pero nunca es tarde para el arrepentimiento, para que los responsables de este daño le pidan perdón al país, y como dice la escritura: “Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo” (Joel 2:13), Dios mira de lejos al soberbio y de cerca al humilde que reconoce su error.

Quizás se pierda menos si se considera desembalsar la presa, como dicen algunos expertos, es mejor esto, a que una eventual catástrofe destruya la posibilidad de futuro para diez millones de personas que viven a lo largo del Río Cauca.

Mauricio Tapias

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6 comentarios sobre “Mauricio Tapias

  • el 19 marzo, 2019 a las 6:04 pm
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    Sr Mauricio, es bastante preocupante el deterioro ambiental que conocemos por este proyecto, pero la corrupcion de los que fueron asignados para dirigir y administrar sobrepaso los limites. Que Dios nos perdone y de inteligencia a los ingenieros para solucionar esta tragedia antes de ver la ira de la naturaleza sobre el pais.

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    • el 20 marzo, 2019 a las 8:32 pm
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      Así es Sr. William, es importante lo que menciona sobre el perdón y la misericordia de Dios. Aprecio su comentario

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  • el 19 marzo, 2019 a las 6:32 pm
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    Bueno saber que hay solución para la soberbia del hombre si acepta humildemente su error. De acuerdo al escrito de M. Tapias sobre Hidroituango, se deduce que el desconocimiento de la cosmovisión Bíblica sobre la que se desarrolló occidente nos deja consecuencias irreparables no sólo para nuestros compatriotas sino también para nuestros recursos naturales. Como colombiano preocupado por el presente y futuro de la nación, celebro que se escriba, estudie y promuevan los valores en todos los contextos posibles. Felicitaciones y gracias por este espacio.

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    • el 21 marzo, 2019 a las 6:05 pm
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      Señor Oscar Mauricio, vengo siguiendo sus comentarios, le confieso que me edifican. Hoy me deja pensando que hablar de nuestras raíces que a la postre esbozan nuestra cultura occidental, sería un buen tema, Gracias

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  • el 16 mayo, 2019 a las 6:46 pm
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    Génesis 1:26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

    Dios nos dio el señorío en la tierra, pero nuestro pecado y caída permitió que el maligno, dirija a su antojo y reine en la tierra : la codicia, la lujuria, el egoísmo , la intereses particulares sobre los generales, etc., etc., están destruyendo la obra majestuosa de Nuestro Creador. Dios trunque los designios mundanos. Sólo Él, restablecerá el orden de su creación .

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