Wilson Fernando Nocua

En Derecho:

Tecnología en el derecho

En ocasiones a colegas, profesionales del derecho, les he escuchado ¡La tecnología me atropella!, afirmación en la que como juristas debemos reflexionar y revisar, debido a que debemos incluir la tecnología en nuestra vida jurídica. La sociedad nos obliga a estar conectados, lo que nos implica adquirir y usar correctamente los celulares inteligentes, tablets, computadores etc.

Por un lado los profesionales de la abogacía deben estar conscientes que se deben incluir las herramientas tecnológicas a nuestros procesos para simplificar el trabajo y hacer más fácil la vida de los consumidores de los servicios jurídicos. La rama judicial también debe contar con herramientas tecnológicas, dado a que estas poseen sistemas de información en libros que se diligencian a mano y programas viejos e ineficaces, para las exigencias sociales y profesionales del siglo XXI.

Imaginemos esto por un momento, una herramienta tecnológica donde cualquier abogado pueda, por internet, radicar ante la justicia acciones judiciales, memoriales o recursos, que le permitan a las partes estar al tanto de sus procesos en tiempo real. Recibiendo de esta forma las notificaciones de cualquier actuación o movimiento procesal a través del celular, tablet o cualquier equipo tecnológico, incluso saber cada etapa del proceso.

Lo anterior sería magnífico con el uso de una plataforma segura , ágil y eficaz, incrementando el índice de transparencia, en donde la manipulación de los repartos se haga nula. Allí no habría la necesidad del trasladando de expedientes físicos, con el agravio de que se puedan refundir .

El panorama para la implementación de una herramienta tecnológica es desalentador, pues en los procesos legales, judiciales y administrativos no se admite ninguna modificación por el hecho de estar sujetos a los procesos legislativos y judiciales de la antigua costumbre, lo que imposibilita el progreso de la abogacía frente a la tecnología. 

Comprendiendo que la inclusión de la tecnología en el Derecho no es tan  fácil, la academia no ha logrado facilitar este proceso, pues en muy pocas universidades se han incluído en los programas de  pregrado, materias de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación), derecho y tecnología, delitos de alta tecnología, evidencias digitales etc.

Estas materias han tenido relevancia en maestrías y especializaciones, olvidando que es necesario que los profesionales en Derecho empiecen, desde sus primeros semestres, a  manejar las herramientas tecnológicas con el objetivo de que las adecuen su trabajo y a las necesidades de los consumidores de servicios jurídicos, quienes diariamente demandan que sus requerimientos se resuelvan por medios tecnológicos.

Las herramientas tecnológicas nos han generado una revolución que brinda nuevas y amplias oportunidades en casi todos los aspectos de la vida, lo que se  traducen en retos para los profesionales del Derecho. Por esta razón la academia, el Gobierno, los abogados y la sociedad estamos en la responsabilidad de transformar las herramientas con las que se tramitan los procesos judiciales, con el objetivo de facilitar la vida profesional, individual y colectiva, permitiéndonos garantizar el ejercicio óptimo del Derecho.

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