Rubén Budzvicky

Buenos Aires, Argentina

Tribuna Sur:

MÁS VALE UN BUEN FINAL QUE UN BUEN PRINCIPIO

La llegada de Gustavo Alfaro al banquillo de Boca Juniors, no fue lo que el entrenador hubiera soñado para un momento cúlmine de su trayectoria, sino que más bien generó un debate de índole moral y ético, en el  ámbito del fútbol argentino.

Para mí, el final de este camino termina en una vuelta olímpica”, decía Alfaro, mientras se desempeñaba como técnico de Huracán, e ilusionaba con sus palabras a toda su afición.

En el mismo sentido, el 14 de diciembre de 2018, cuando era consultado respecto de los rumores que lo vinculaban al Club Xeneize, el entrenador expresaba: “no me moviliza para nada dirigir a Boca”.

Por eso, cuando se consumó su arribo a Boca, los hinchas de Huracán y futboleros en general, se manifestaron en contra de la decisión, haciendo tendencia en twitter el hashtag #Alfarotraidor.

Foto otorgada por el columnista

El aficionado argentino, se caracteriza por ser muy pasional y en ocasiones irracional. Y en esta oportunidad, la decepción del hincha del Globo con su ex entrenador, y el sentimiento de “traición”, resultaron comprensibles, viviéndolo como un abandono del barco en medio del océano, tras despedirse por medio de un frio comunicado.

En su manojo de excusas, posteriormente, aludió: Ya en esta etapa de cierre de mi carrera soy convocado a un proyecto deportivo por el cual desearía atravesar”.

Con su salida, dejó a medio camino el proyecto deportivo y el objetivo de obtener la Súper Liga y pelear la Copa Libertadores.

Lamentablemente, este tipo de acciones no sorprenden en Argentina, donde la ventaja, el interés particular y el afán desmedido de éxito inmediato, atentan contra el desarrollo y crecimiento del futbol -lo cual quedó expuesto durante el último Mundial en Rusia-.

¿Acaso es ético que Boca Juniors buscara contratar un DT de otro Club? ¿No fue el mismísimo Boca, el que en 2006 renegó por todos los medios, basándose en cuestiones de ética, cuando desde A.F.A contrataron a su entrenador -Alfio Basile- para la Selección Nacional?

El fútbol, necesita un cambio profundo y general.

Foto otorgada por el columnista

Pero previamente tiene que haber cambios individuales, y esa es la tarea que deben asumir los dirigentes de instituciones deportivas a este nivel, respetando los contratos de los futbolistas y entrenadores, aceptando los días y horarios de partidos establecidos por la organización, sin intentar modificarlos a su propia conveniencia. Y desde luego, pagando los salarios en tiempo y forma, entre otras obligaciones fundamentales.

En segundo lugar, los protagonistas -futbolistas y entrenadores-, deben ser respetuosos de los términos y condiciones contenidos en sus contratos, demostrando responsabilidad frente a sus aficionados y publico en general, cuidando sus declaraciones, valorando, y devolviendo con respeto, el cariño de su gente, y -salvo excepción- cambiar de club, únicamente al final de la temporada, lo que se traduciría en seriedad y competitividad en la Súper Liga, garantizando a los asociados de cada institución, un plantel estable, sólido y consolidado durante toda la temporada

En noviembre del pasado año, el propio Alfaro, declaraba en conferencia de prensa: Como hombre del fútbol, me da vergüenza y asco el fútbol. No podemos permitir esto. Estamos siendo cómplices porque respondemos a intereses.”

La llegada de Alfaro a Boca, en definitiva, fue mucho más que despreciar el proyecto iniciado en Huracán.

Peor aún: personificó todas las desprolijidades, contradicciones, desorganización, incumplimiento de la palabra, incoherencia, desorden y ventajismos que imperan en el fútbol argentino, y que lo tienen estancado y atrasado desde hace varios años.

En un diagnóstico actual, el fútbol profesional se encuentra dañado, fragmentado, debilitado, sin credibilidad, y sin rumbo.  A modo de ejemplo, River Plate, no integra el Comité Ejecutivo de A.F.A, por determinación de sus propios dirigentes, quedando al margen de su desarrollo, y resoluciones.

El camino hacia la normalización radica en establecer una unidad y un proyecto común de cambio estructural, basado en principios de ética, transparencia e idoneidad de los dirigentes, entrenadores y futbolistas, que sea sostenido y respetado en el tiempo.

El sabio Rey Salomón decía en sus reflexiones, oportunas para este presente del futbol argentino: “Más vale un buen final que un buen principio. El que tiene paciencia llega a la meta, el orgulloso habla mucho, pero no logra nada.”

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